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La Coctelera

reinodenarnia

23 Junio 2010

Una semblanza del Zorro sin conocerlo

 

Ahora quiero escribir como es que conocí y descubrí al mejor sujeto del mundo, a alguien que me a enseñado muchísimo pese a que nunca lo veré y al que tengo presente cada día de mi vida, y ese es, Eric Carr.

Todo comenzó cuando empecé a descubrir a mi banda favorita. Era la época en la que iniciaba mi recolección de videos y discos, y entre ellos, hubo uno que compré en el mercadito de mi casa: el AUSSIE TOUR UNMASKED GASP, de Australia, el INNER SANCTUM, la versión remasterizada, de 1980. Recuerdo haberme emocionado y pagarlo para verlo en casa. Por aquellos días tenía 13 años, y KISS entraba a mi vida de una manera casi sanguínea: ya no había marcha atrás en mi kissería, y para matar el rato a mi casa saqué la cajita del disco, y me puse a contemplarla: ahí estaban todos, Paul, Gene, Ace,... pero vi que había otra persona que no conocía: era Eric. Lucía su maquillaje de Zorro, el cual me llamó mucho la atención, pues yo por aquel entonces solo sabía de los maquillajes originales y el del Zorro me pareció inusual...  cuando llegué a casa para verlo, me di a la tarea de saber sus nombres (a esas alturas no sabia ni eso), y conforme corría el DVD, me fui enterando: Paul Stanley, Gene Simmons, Ace Frehley,... y Eric Carr. Incluso sin saber mucho estaba segura de que Eric era alguien distinto, alguien diferente. Como fuese el caso, al verlo en su batería supe que era único, y consiente o inconscientemente, quedé enamorada de su forma de ser: no se que tenía, pero había en su persona algo que me cautivó por completo. Después de esta primera vez, recuerdo que volví a ver ese concierto muchas veces... y en cada una yo coreaba el grito de "Eric, Eric, Eric...!!!" que se escuchaba en el DVD de muchas fanáticas locas de alegría; sentía un cariño por el hombre que no entendía pero que me encantaba, y como siempre ocurría si tenía a alguien que fuera de mi gusto, deseé verlo. También di plena cuenta de su buen humor: con lo poco que sabía de inglés entendía algunos, muy pocos de los chistes de ese disco, como la "presentación" tan divertida de Eric... aún hoy, esa entrevista me ahoga de risa: era estupendamente simpático. Y si he de ser sincera, me parecía muy guapo. Amén.

Después de estas primeras exploraciones, llegó el momento en el que mi gente había entendido que yo estaba destinada a ser una kissera acérrima y consientes de lo que estaban haciendo, me dieron la primera página de información realmente buena que encontré: la KISSFEVER.ARG. En ella descubrí cosas que ni siquiera imaginaba: el año de fundación de KISS, el número de discos que tenían, la cantidad de gente unida a la KISSARMY... algo que miré al instante fueron las biografías de quienes habían pisado el terreno KISS, y después de leer la de mi amado Paul y las de los otros originales, pasé a la de Eric, segura de que su historia era tan emocionante como la de ellos...  pero yo no estaba preparada para saber la cruda realidad: Eric había fallecido mucho antes de que yo siquiera naciera, en 1991. Sentí algo bastante extraño en mi interior: era como si hubiese sabido que en ese día, el día en el que me enteré de la verdad, hubiese muerto.... Era un vacío tremendo, horrible... fue como si me hubiera caído en un abismo sin fondo... ¿Eric, muerto? No podía ser, eso no era verdad, el estaba vivo... paradójicamente me enteré de esto un 24 de noviembre, y eso acrecentó el duro golpe que sufrí al saberlo... fue como si se hubiera muerto alguien muy cercano a mi, como si alguien de mi familia se hubiese ido...ese algo que empezaba a nacer en mi falleció también aquel día de una manera demasiado abrupta, y me dieron unas ganas increíbles de llorar... esa noche sentí el frío del abandono de alguien que era muy bueno y especial, y lamenté no haber vivido para verlo y sentir sus pasos.... Fue muy duro para mí, con solo 13 años de edad, saber que Paul Caravello, Eric Carr, no estaba en la tierra ya. En un loco frenesí por asegurarme de que Eric vivía busqué cuanta biografía había en el Internet, pero todas decían lo mismo: Eric había fallecido el 24 de noviembre de 1991, víctima de una aneurisma cerebral Tuve que aceptar la realidad con algo de tristeza y no me fue fácil: en el foro de KISS al que estoy unida, el KISSFEVER, supo de mis constantes tributos a Eric debido a lo mucho que lo extraño y hay amigas que pese a haber vivido su temporada no pudieron ni tuvieron el gusto de verlo de cerca. Pronto, una de mis amigas, Cyber Starchild, me enseñó que no había que sentir lástima por Eric, y que su muerte no era lo único que era memorable sobre el: otra, Sylk, me daba su visto bueno sobre mi loco amor de fan pese a que soy muy joven y que el partió al cielo antes de que yo naciera, pero me hicieron ver cuan grande era: todas las anécdotas, las historias, las fotos, todo me enseñó lo enorme y grande que había sido en vida, y aunque a veces se me sale eso de "porque los buenos mueren jóvenes", ya domino mucho mejor aquella parte de mi que se pone deprimida por su ida.

Eric, pese a que no esta en la tierra, me a enseñado muchísimo sobre humildad y respeto, además de dotarme de una inspiración para mis escritos que pocas cosas me han dado. Tengo una anécdota que refleja la humildad que la memoria de Eric me a enseñado. Es esta:

En el salón de tercero de secundaria en el que estoy, aparte de haber muchachos locos y desmadrazos hay unos chicos que tocan la guitarra muy bien. Son 4 que lo hacen muy bien, y otros 3, incluida yo, que estamos en pasos de aprender: siempre admiré mucho a los cuatro que lo hacen bien, porque me parecían lo más cercano a Mr. Frehley o Thayer que tenía, y cada que tocaban, yo los miraba de lejos, pues no me hablan mucho... suelen tocar Metallica, Nirvana, Black Sabbath, etc., cosas parecidas, y lo hacen tan bien, que yo me quedaba a veces muda solo por oírlos. En una ocasión, cuando no había casi nadie en el salón, estaban dos de ellos: uno que no me habla y otro que es como mi tutor de aprendizaje, y al ver que se ponían a tocar, me dirigí al que no le hablo para pedirle, como si fuese su fan, una canción. El chico hizo como que no me oyó (pensé que no me había expresado bien) así que se lo volví pedir, le pedía ENDER SANDMAN, que para mí es muy difícil de tocar, y empezó mi mal trago: este amigo agarra y me corrige sobre como se pronuncia (dije "enter" en lugar de "ender") pero me lo dijo de un modo tan majadero y frío, que me ofendió bastante. No se como le hice pero tuve el valor de decirle "Solo tócala", y de mala gana, empezó con el intro, y encima de corregirme tan groseramente, dijo en un tono bastante desagradable "Esta canción es para principiantes", y entonces ahí si me molesté. Sí, soy principiante, pero ¿Cuántos de nosotros conocemos a alguien que no lo sea? Y lo que es más, ¿Cuántos dejan de estudiar siendo maestros?, y otra, ¿Cuántos conocen que tengan la sencillez de pedirle a un mayor que les enseñe pese a su enorme orgullo? Yo los conozco muy pocos. Eso me encendió mucho la ira: el no era tan bueno, y no tenía el derecho de contestarme de ese modo. Con algo de rudeza (por no decir mala educación) lo miré muy fijamente y le dije, en un tono muy duro: "Yo SOY principiante", recalqué la palabra soy, le di la espalda y me senté en mi silla, muy molesta e indignada por su actitud. En mi furia, me dio por pensar en lo que Eric habría hecho en su lugar: me habría sonreído, habría tocado la canción con mucho gusto, después platicaría algo, tal vez hasta contaría un buen chiste. Vi en mi mente su dulce sonrisa, y hasta pude escuchar una carcajada suya en mis oídos...sonreí al recordar aquellas cosas, que aunque no había visto en vivo, podía ver en mi mente, en mi corazón, y me reí de mi amor de fan, de lo mucho que me había enseñado y de que su recuerdo me hacía feliz. Con eso en la cabeza se me fue el coraje: Eric me había enseñado a pedirles a los más sabios de manera respetuosa, como el le había pedido a Gene un autógrafo cuando no era seguro que se iba a quedar en KISS, y con eso selló su boleto de entrada, como quien dice, y me reí: eso era mucho mas valioso que oír a un niño maleducado tocar por muy bueno que fuera.

Eso si, nunca volví a voltear a verlo tocar. A veces, toman la guitarra para presumir un poco, o eso creo yo, pero ya no los veo como antes: con ese tipo de actitud ninguno aunque sea un genio llega demasiado lejos (un caso que me impacta mucho es el de Vinnie Vincent, quien pese a su virtuosismo simplemente a desaparecido del mundo por su actitud de individualismo). Aunque eso me deja un amargo vacío, no me importa: no eran precisamente amigos míos, y aunque lo hubiesen sido, no les habría tolerado la segunda majadería.

Gracias a él he escrito 2 poemas, un cuento, una canción en proceso. Eric es como mi musa: su recuerdo hace que cuando la inspiración me falta, vuelva a nacer en mi. También, en momentos de locura, lo he visto, cuando mi corazón me ha pedido ver su cara fuera de mis sueños: en una ocasión, después de una despiadada cruda con anís, fui al banco a hacer unos pagos con mi madre. Me moría del calor y del aburrimiento, y deseaba con todas mis fuerzas una coca cola bien fría, pero no había disponible (o un Dr. Pepper, en su defecto), y sentía que me ahogaba. Estaba formada en una cola larga como la Cuaresma, y me daba de topes por salir a respirar aire... mientras avanzaba la fila, vi entre la multitud a un joven que atrapó mi atención al momento: tenía una melena toda alborotada, como si se le hubiese explotado el boiler en la cara, de una estatura parecida a la mía, medio chaparrito para ser hombre, delgaducho,... en cierto punto se dio la vuelta para ubicar a un amigo suyo, y al hacerlo pude verlo de frente. Era IGUAL que Eric; la misma cara de yo no fui, los mismos ojos de pillo, la misma sonrisa de travieso... por un segundo o dos se me olvidó mi resaca del mal, se me aclararon las ideas y me recuperé de mi malestar... lo miré con ojos desorbitados, sin poder creer lo que veía... antes de aquel momento había escrito un poema largísimo sobre que Eric se me aparecía en forma de ángel, y sentí que se me había concedido, parecía casi imposible... estuve a dos de gritarle al chico "¡Eric!" y no se porque pero quise llorar (no se si de gusto o de miedo). El muchacho volvió a voltearse y en una milésima de segundo me miró a la cara: puede que sea una locura, pero sentí que Eric era el que me miraba, donde quiera que estuviese. Como a los 5 minutos salió corriendo con su camarada, y nunca lo volví a ver.

Todo ese día pensé al respecto: fue un encuentro cercano demasiado extraño... no era Eric, pero me lo recordó de un modo tan fuerte que no me lo pude sacar del cerebro por un buen rato. Los nervios me llevaron a hablarlo en mi foro, y algunos dijeron locura, otros pidieron saber que bebida me hacía alucinar así, pero me dijeron que todo eso no hacía más que probar que mi amor por Eric era tal que mi ser deseaba tanto verlo que me permitía ese tipo de escapes y esas bromas mentales.

Y era verdad: mi más loco y grande anhelo era y es conocer a Eric. Es de los sueños más locos y desenfrenados que he tenido: haberlo visto, hablarle, oírlo personalmente.... Nunca había tenido esa clase de sentimiento con nadie, ni siquiera con mis familiares... es como desear ver ángeles caminar en las calles: conocerlo como lo que fue, como lo que siempre será en el cielo, es mi mayor ilusión. Entonces me di cuenta de cuan poderoso es el amor hacía alguien que nunca conoceré en vida, pero que su mismo amor me hace ver cosas y sentir otras únicas y especiales.... Fue por aquel momento en el que me di cuenta de que el amor que yo sentía por Eric era tan grande y tan fuerte que me permitía verlo...

Ese día vi a Eric: vi lo que mi corazón más anhelaba ver, vi el reflejo de mis sentimientos hacia el... ese día vi a Eric vivo: el estaba vivo en mí.

 

Me asalta por momentos el recuerdo de algo que platiqué con una amiga mía hace algún tiempo: conversábamos sobre gente que se moría joven de una manera muy fea, y también de que hay tipos que viven mucho tiempo y son horrendos como gente. Le dije a mi amiga: "¿Por qué los buenos mueren jóvenes, y de un modo tan horrible?", pregunté llena de furia. Ella tardó un rato en contestarme, pero me dijo dulcemente: "Porque Dios se lleva a su jardín a las flores más hermosas". Me congelé de momento por esa respuesta, pero luego me alegré: la razón por la que se fue era simple: Dios lo quería con él, para que no sufriera, y para disfrutar de su compañía. Tal vez nos cuesta un poco entenderlo, pero Dios tiene sus razones para quererlo ahí arriba.

Siempre sonrío al pensar en esto... y siempre esperaré el día en el que pueda alcanzarlo para decirle: "Gracias Eric"

Gracias por enseñarme a ser una buena rockera.

Te la debo

Siempre recordándote,

Reino de Narnia

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